Afroamericanos

Afroamericanos con culturas diferentes

El término afroamericano se emplea fundamentalmente para referirse a las personas de color negro nacidas en el continente americano. El término se originó a raíz de una corriente de lenguaje políticamente correcto que se originó en los Estados Unidos y poco a poco se fue extendiendo por otros territorios. Los hispanohablantes en Estados Unidos y otros países de habla inglesa aplican el término afroamericano exclusivamente a ciudadanos estadounidenses con ancestros africanos.

La demarcación afro ha sido acuñado y sugerido por algunos académicos brasileños para referirse a personas de raza negra nacidas en el continente americano y más específicamente en América Latina.

Igualmente, el vocablo afroamericano o africano-americano se refiere a las personas nacidas en el continente americano que tienen antepasados africanos subsaharianos, los afroamericanos son por tanto un grupo de afrodescendientes. La mayoría son descendientes de personas capturadas, esclavizadas y trasladadas desde el África subsahariana (la inmensa mayoría del golfo de Guinea) hasta América por los europeos para trabajar en sus colonias, fundamentalmente en las minas y plantaciones como esclavos, entre los siglos XVI y XIX.

En la actualidad, constituyen alrededor del 16% de la población del continente, con las mayores concentraciones en Brasil, Colombia, Cuba, Haití, República Dominicana, Jamaica, Panamá, Estados Unidos, Puerto Rico, Nicaragua, El Salvador, Venezuela, Guyana Trinidad y Tobago, Perú y Ecuador. No debe confundirse con afroestadounidense, o africano-norteamericano que es la traducción literal del término inglés African American (‘estadounidense africano’).

Campaña contra la esclavitud

Bajo la influencia de esas inquietudes, Estados Unidos ha ampliado poco a poco los tipos de discriminación que ya no está dispuesto a tolerar y ataca en la arena judicial, legislativa y ejecutiva, y también en el tribunal de la opinión pública. La campaña contra la esclavitud y sus vestigios ha sido la más frustrante y larga de todas. Cuando el país festejaba el bicentenario de la creación de su Constitución, en los años 80, Thurgood Marshall, elegido Afroamericanos

en 1967 como el primer afro-estadounidense que llegó a ser miembro de la Corte Suprema de la nación, declaró que la gente de su raza tenía pocos motivos para aplaudir la promulgación de la Constitución original. Lejos de eso, dijo Marshall, los afro-estadounidenses deberían reservar sus elogios para la 13ª, 14ª y 15ª Enmiendas a la Constitución, los decretos de la Guerra Civil y de la época de la Reconstrucción en contra de la esclavitud y la discriminación en el voto y otras esferas de la vida nacional.

Se puede argumentar que el magistrado Marshall acertó en muchos aspectos. Después de todo, la Constitución original de 1787 dispuso que un esclavo contara como tres quintas partes de una persona al determinar la población de cada estado y, por ende, el número de sus delegados en la Cámara de Representantes, es decir, la cámara baja del Congreso nacional.

La Constitución contenía también una disposición que prohibió hasta 1808 la aprobación de cualquier enmienda o estatuto que restringiera la importación de esclavos, y garantizó a los dueños de éstos la devolución de los esclavos fugitivos, aunque éstos hubieran huido a estados donde la esclavitud estuviera proscrita por la ley. Más aún, en vísperas de la sangrienta Guerra Civil de la nación por la causa de la esclavitud y otros temas conexos, la Corte Suprema resolvió, en el caso Dred Scott vs. Sandford (1857) que los afro-estadounidenses, libres o esclavos, no eran ciudadanos de los EE.UU. y estaban excluidos de los derechos que la Constitución otorga al ciudadano.

Después de la Guerra Civil, el Congreso aprobó y los estados ratificaron una serie de enmiendas a la Constitución, a fin de garantizar todos los derechos de ciudadanía a los ex esclavos liberados durante la guerra por medio de la Proclamación de Emancipación del presidente Lincoln en 1863.

La disposición clave de la 14ª Enmienda, ratificada en 1868, es: “Ningún estado formulará ni pondrá en vigor ley alguna que menoscabe los privilegios o prerrogativas de los ciudadanos de los Estados Unidos; así mismo, ningún estado podrá privar de la vida, la libertad o la propiedad a una persona, sin el debido proceso de ley; tampoco podrá negar la protección de las leyes en un plano de igualdad a persona alguna en su jurisdicción”. La aprobación y aplicación inicial de esas enmiendas de la Reconstrucción sólo puso un alto parcial y temporal a la discriminación contra las minorías en los EE.UU.

En el ejercicio de sus facultades para poner en vigor las disposiciones de las enmiendas, el Congreso aprobó varios estatutos importantes sobre derechos civiles. La Ley de derechos Civiles de 1875, por ejemplo, prohibió la segregación o discriminación racial en transportes públicos, hoteles y teatros. No obstante, aun el Congreso que aprobó la 14ª Enmienda autorizó la segregación en las escuelas de Washington, D.C., la capital de la nación. Más aún, a medida que el entusiasmo nacional por la Reconstrucción fue decayendo en las décadas de 1870 y 1880, la Corte Suprema interpretó con demasiada estrechez o, alegando inconstitucionalidad, suprimió esas leyes de derechos civiles que el Congreso había adoptado.

Febrero mes de la Historia Afroamericana

El Mes de la Historia Afroamericana (African American History Month), que se celebra en Norteamérica durante todo el mes de febrero, tiene como propósito el reconocimiento de los logros y contribuciones alcanzados por los negros en los Estados Unidos. Esta fecha se instituyó en febrero del año 1926, por el doctor Carter G. Woodson y otros eruditos de esa época. Inicialmente era sólo una semana dedicada a la Historia Africana, habiéndose seleccionado la segunda semana del mes de febrero. Posteriormente, en el año 1976, esta semana se amplió a un mes, por lo cual desde el primero de febrero empiezan las celebraciones, que concluyen el 28 de ese mismo mes.

A lo largo del mes, tienen lugar en todo el país una gran variedad de programas históricos y educativos, así como eventos que conmemoran y realzan las contribuciones de los grandes líderes afro-americanos. La razón por la cual se escogió el mes de febrero para tan importante celebración, es porque fue durante ese mes que nacieron dos importantes hombres para la lucha del negro en los Estados Unidos. Abraham Lincoln, el día 12, y Frederick Douglas, de quién se dice que nació aproximadamente el día 14, hasta ahora no se ha podido determinar a ciencia cierta el día exacto de su natalicio. El doctor Carter Woodson, ideador de esa celebración, nació el 19 de diciembre de 1875 y falleció el 3 de abril de 1950. Era hijo de James Henry Woodson y Eliza Riddle Woodson, quienes habían sido esclavos, pero que después de la guerra civil de los Estados Unidos, alcanzaron su libertad.

Logro de la justicia y la igualdad de derechos

A lo largo de la historia, los afronorteamericanos han vestido valientemente el uniforme de nuestra nación en defensa de la paz y la libertad en todo el planeta. Patriotas como Thurgood Marshall y Rosa Parks derribaron las barreras raciales y exhortaron a nuestra nación a cumplir la promesa de la igualdad de justicia ante la ley. Educadores como Mary McLeod Bethune y Frederick Patterson transformaron el mundo académico con el fin de asegurarle a cada niño el acceso a una buena educación. Atletas como Jesse Owens y Wilma Rudolph, y artistas como Ossie Davis y Ray Charles, han sido motivo de orgullo y alegría para generaciones de estadounidenses. Hoy, los logros de los afronorteamericanos en cada aspecto de nuestra sociedad alientan a los demás a llegar hasta donde les lleven sus ideales y aspiraciones.

Las organizaciones afronorteamericanas han desempañado una función primordial en el logro de la justicia y la igualdad de derechos, y han ayudado a fortalecer y a mejorar las comunidades de todo el país. Con homenajes a las instituciones fraternales, sociales y cívicas de la población negra”, reconoce la labor de los grupos que han hecho frente a las injusticias y ampliado el abanico de oportunidades. Estas organizaciones creen en el potencial y el valor de cada persona y se han esforzado para dotar a todos los estadounidenses de una educación de calidad; para dar de comer a los que pasan hambre y ofrecer un techo a los que no tienen hogar; para alentar a los jóvenes a adoptar decisiones sanas y para tender la mano a los más necesitados. Al escuchar el llamado de amar al prójimo como a sí mismos, estos grupos han sentado un ejemplo positivo, y nos sigue infundiendo ánimo su compasión y dedicación al prójimo.