El Velorio: Al rezar la novena, se aprovecha para instruir sobre el significado del misterio que se celebra o sobre otros puntos que pueden ayudarles a vivir la vida cristiana. Se recitan los “gozos” del Niño Dios. Hay que escuchar el entusiasmo con que cantan la respuesta: “Ven a nuestras almas; ven, no tardes tanto”.

La celebración se empalma con el canto del villancico final de la novena. El primer paso son los cununos y tambores. Comienzan a redoblar. Los hombres se encargan de ellos; las mujeres, de los guasas. Cada uno lleva su ritmo convirtiendo el todo en un ritmo vivaz y alegre a la vez armónico. Toda la noche se toca y canta.

¿Qué hacen además de cantar en el velorio? En la casa se han comprado bebidas y tabaco para las personas mayores; y, para los niños, dulces. Estos se van repartiendo en horas determinadas. El primer reparto ocurre alrededor de las 11:00 de la noche; a eso de la 01:00 de la madrugada se da además una taza de caldo para los presentes; aproximadamente a las 3:00 AM., con el fin de impedir que el sueño domine a las personas, se sirve el “tinto“o sea café puro.

No todos pasan la noche en vela. La mayoría va a descansar a sus casas pero no hay ningún momento en la noche en que no se escuche el canto y la percusión. Pasando la media noche los presentes declinan mucho. Al llegar el nuevo día, como a las cuatro, va reuniéndose de nuevo el personal para la celebración del final.

“Un golpecito en la puerta / Antonio mira quién es
Si serán los querubines / Nazareno es el arca de Noé”

diciembre 10, 2010

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